
Mi cuñado Carlos (al que los Sábados afectuosamente llamo Cate Blanchett a ritmo del "Can't touch this" de Mc Hammer) es un ser que no necesita de presentaciones.
Mago de la tinta en general y los Pilot 0'4 en particular, es un poeta como la copa de un pino o dos pinos o tres pinos.
Será por pinos.
Conversar con él es un gustazo, porque siempre aprende uno cosas nuevas. Si buscas referencias sobre cualquier cosa: no lo dudes, él es tu hombre.
Gusta de jugar al despiste y es bastante performer de natural. Es un crack, o dos o tres.
Carlos ha creado cómics maravillosos. A mí, personalmente, su cómic "Gracias por su visita" me dejó con dos lagrimones... y no de pena precisamente, sino de pura belleza.
Ahora mismo acaba de publicar junto con Paco Sales "Al Nordeste de Arzew", una preciosidad en la que mete las acuarelas con una delicadeza exquisita.
Aquí podéis leer una entrevista en la que os cuenta cosas sobre lo que supone dibujar:
http://soyunperroblanco.wordpress.com/2010/07/16/carlos-maiques/
A carlos lo vemos como un satélite.
Los que ya lo conocéis, también.
Satélite Blanchett
Nos habían enviado de misión, todavía no sabemos muy bien para qué y tampoco podríamos decir dónde. Lo que está claro es que resultó divertido y también sorprendente.
No todos los días uno puede ver un satélite con chaleco y camisas.
Cuando abrimos la primera escotilla teníamos la percepción absoluta de que algo parecido a una esfinge aparecería ante nosotros y nos formularía una extraña pregunta que nos dejaría perplejos y dificultaría nuestro paso a la segunda escotilla… pero en lugar de eso, algo parecido a un portero automático nos pidió un cigarrillo y se dedicó a lanzar bolas de humo con distintas formas orgánicas.
Nebbia aplaudía entusiasmada mientras la luz roja del portero repetía :- … Tal vez… Quizás… ehmmmm…. Rizoma… Peta Gia Wilson… - y a su padre y a mí nos resbalaba una gota de sudor por un lado de la frente hacia abajo.
Esto solo era el principio.
Cuando se abrió la segunda escotilla se desplegó ante nosotros un universo 2D repleto de pequeños seres que nos saludaban al pasar, repentinos zooms que nos obligaban a agarrarnos muy fuerte para no caer y alteraciones del espacio tiempo en las que no sabíamos muy bien que estaba pasando, sobre todo por la insistencia de Kylie Minogue sonando de fondo.
Es curioso acercarse a un satélite que no orbita un punto fijo o de referencia que no sea algo que tenga que ver con un Pilot 0’4. Los científicos suelen llamarlo Singularidad y recorre el universo, con ciertos matices: el Océano de Solaris, el Monolito de 2001, la Habitación de la Zona… esas cosas que ya se han convertido en costumbre: el punto exacto donde se hace posible cualquier cosa y donde cualquier cosa se traduce en una extraña y centelleante vibración.
Según la Wikipedia (que tiene su origen en este satélite y su afición por las palabras) “Un cometa en una órbita parabólica o hiperbólica alrededor de una estrella central no tiene un lazo gravitatorio con la estrella y por tanto no se considera parte del sistema planetario de la estrella.”
Así, este satélite (también conocido como ”Tío I”) también orbita parábolas e hipérboles.
:- No… disculpa, yo soy normal.
:- … si, claro, claro.
2 comentarios:
Pero él no es normal, es especial.
¡¡¡Y tú también guapa!!!
Claro claro.
Es supernormal, nano.
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